serenidad

SERENIDAD

Sentarte una y otra vez, empezar a sentir la respiración y perderte una y otra vez, al principio sin darte cuenta, siquiera, que estás perdido, y poco a poco tomando consciencia de que el torbellino de pensamientos te ha atrapado. Y volver a la respiración, tras darte cuenta. Y gracias a la práctica y al sentarte una y otra vez, con regularidad, tomando el hábito de hacerlo, ser consciente de que poco a poco los espacios entre pensamiento y pensamiento son algo más espaciosos. Y en un momento dado sonreír porque la serenidad empieza a asomar en esas prácticas de meditación. Eso es la serenidad, lograr que el torbellino de pensamientos vaya calmándose día a día, hasta lograr que el agua turbulenta que es tu mente se parezca, cada vez más, a un estanque de aguas tranquilas y cristalinas. Un estanque sereno. Una mente serena. Y en esas estoy. Disfrutando de esos pequeños, muy cortos todavía, momentos de serenidad.

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