Después de veinte años y tras ocho meses de gobierno municipal del cambio, Iruñea ve duplicada su oferta de plazas en euskera en el tramo de 0 a 3 años. Han sido años de trabajo y movilizaciones por parte de los colectivos del euskera, de las madres y padres, de los sindicatos, de grupos políticos y de una mayoría de la ciudadanía que asistía, impotente, al ninguneo, por parte de las instituciones, de una demanda real. Mientras, UPN se dedicaba a poner en marcha el modelo de las Hello, un modelo de muy baja calidad y que falseaba las expectativas de padres y madres que creían que sus hijos e hijas iban a recibir una educación en inglés desde el minuto cero de su vida. UPN se empeñaba, por activa y por pasiva, a esconder los datos de demanda de educación 0-3 en euskera. Hacían la del avestruz, sin querer siquiera preguntar a padres y madres cuál sería el modelo lingüístico que querrían para sus hijas e hijos, conocedores de la creciente demanda de educación infantil, de 0 a 3 años, en euskera.
Pero no se trata solamente del binomio oferta y demanda. Aquí lo que se ha intentado esconder durante años ha sido la realidad de que Iruñea es una ciudad que tiene dos lenguas, oficiales y utilizadas. Una de ellas, el euskera, ha sufrido una campaña de criminalización, persecución e intento de desaparición digna de mentes ignorantes y obsesionadas con marcar a fuego su ideología particular en cualquier actuación, utilizando para ello incluso las instituciones. Es el genocidio lingüístico que ha sido parte de la base ideológica del Régimen. Ni más ni menos. Estamos hablando de un derecho que, hasta ahora, apenas, ha sido reconocido. Porque eso es lo que acaba de hacer el Ayuntamiento del cambio. Reconocer y amparar un derecho de la ciudadanía, esto es, en este caso, amparar el derecho de madres y padres a elegir el idioma que deseen para la educación de sus hijas e hijos, también en el tramo de 0 a 3 años. Se ha pasado de un mísero 10% de oferta en euskera a un 24%. Además se ha realizado esta operación cuidando al máximo que la reordenación de las plazas ofertadas no tenga como consecuencia despidos entre el personal trabajador de las escuelas infantiles. Y además se ha hecho teniendo como horizonte la calidad del servicio educativo, con perfiles profesionales que cumplan la reivindicación de una educación pública y de calidad.
UPN ha salido diciendo que el gobierno municipal del cambio miente y que la demanda no es tal y que se hace para «euskaldunizar a los que todavía no saben que existe Euskadi». Pobre lingua navarrorum, tener que aguantar esto de quienes se hacen llamar navarrísimos. Nunca, en ninguna parte del mundo, se había visto semejante autocanibalismo cultural. Ellos que nacieron con el objetivo de españolizar Navarra y una obsesión por imponer a toda costa su proyecto ideológico, ellos que gobernaron creando una ciudad de primera y otra de segunda, ellos que utilizaron al Ayuntamiento y todas las instituciones como parte de su corralito foral, cobrando sobresueldos a mansalva, ellos que escondieron los datos año tras año para no responder a la demanda de escuelas infantiles en euskera, ellos, se permiten el lujo de acusar al gobierno municipal de «conseguir que los pamploneses odien el euskera».
Pero para su desgracia el sentimiento generalizado de hoy es el de que, por fin, con muchos años de retraso, el Ayuntamiento ha iniciado el camino para corresponder a una demanda basada en un derecho. Ni más ni menos. Hoy el camino hacia el reconocimiento de ese derecho ha hecho una parada. No será la última. Queda mucho camino.





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