Casi todas las mañanas cojo la bici para ir al trabajo que, por otra parte, no está muy lejos de mi domicilio. Poder ir en bici todas las mañanas me ofrece, o mejor dicho, me ofrecía uno de los pocos momentos de tranquilidad y consciencia de todo el día. Siempre he dicho que no hay más que ver la actitud y la cara de las personas a las ocho de la mañana y observar las diferencias entre quienes van andando, en coche o en bici. En la mayoría de los casos quienes van en coche suelen tener una cara preocupada, o enfadada o tensionada y en demasiadas ocasiones la actitud de estas personas es violenta, nerviosa y enfadada. Quienes van andando van a lo suyo, sumidas en los miles de pensamientos que ocasiona nuestra mente o preocupándose por lo que tiene que hacer ese día o lo que hizo el día anterior, cuando no pensando en que dentro de unos meses disfrutarán de unas vacaciones. Esta gente va, vamos muchas veces, pasando por la calle sin ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Por otro lado quienes van en bici suelen tener la cara más relajada, sonriente en muchas ocasiones, observando. En muchísimas ocasiones me he sorprendido silbando o cantando mientras transcurría por una calle en bici.
La cuestión es que, para mi, andar en bici es un acto simple de meditación y consciencia plena. ¿Por qué digo esto? Porque para andar bien en bici tenemos que poner todos nuestros sentidos y consciencia en el hecho que realizamos, esto es, andar en bici. Es quizás uno de los escasos actos conscientes que realizan o realizamos la mayoría de las personas cuando cogemos la bici. Y lo hacemos de manera natural.
¿Y cuál es la diferencia con coger el coche o ir andando? La gran, grandísima diferencia, es que andando en bici estamos ahí, es decir, estamos en la calle, observando desde ahí mismo, sintiendo la calle, lo que ahí ocurre, el estado de la temperatura, etc. Somos mucho más conscientes de la ciudad o del lugar por donde transcurridos. Estamos y somos en la calle. Cuando circulamos en un coche vamos dentro de un armazón que nos impide estar y ser en el lugar. Vemos la realidad desde una ventana. No estamos plenamente en ella.
¿Qué os parece esta reflexión? ¿Alguna vez habíais pensado algo así?




Replica a zenmujerdiario Cancelar la respuesta