Esta bitácora es fruto de la recolección de entradas de otros muchos blogs que he ido escribiendo a lo largo de los últimos años. Escribir un blog era, y es, para mí, el momento de detenerme y reflexionar, elegir las palabras adecuadas, los temas sobre los que quiero pensar, las músicas con las que quiero danzar, las miradas con las que contemplar. Los saltos del tiempo son en la práctica los saltos entre los diversos medios utilizados, de un blog a un cuaderno, de una libreta a un perfil en Instagram, del lápiz a la pluma, del papel al teclado.

¿Y sobre qué escribo? Sobre lo que leo, escucho, canto y bailo. Para conocerme, para conocer a otros, para conocer al Otro. En la primera entrada real de este blog, más allá de las que pertenecían a otros antiguos blogs, lo decía, tomando prestada la vida de cartógrafo del alma de Thomas Merton:
Este blog, que es una suerte de bitácora de estas reflexiones y pensamientos, anotados en el día a día, pretende, a través de las diferentes entradas, darme pie para adentrarme en las suficientes grietas que se vayan abriendo en mí para encontrar lo auténtico detrás del ego. Un blog que llega después de otros tantos y que recopilará algunas de aquellas entradas, de ahí algunos espacios en el tiempo entre algunas entradas. Un blog que, como ya he mencionado, se nutre de lecturas, escuchas y músicas, más allá de las prisas, titulares, consumos y pornografías varias que nos aprisionan en estos tiempos.
Sea pues este el pobre intento de cartografiar mi propia alma.


