Esta mañana, mientras ese primer té matinal, parte del ritual del comienzo de cada día, se iba enfriando en la taza, he ido leyendo con auténtico placer un artículo en forma de dossier biográfico que los del Grupo Loyola han editado sobre Thomas Merton. Este dossier, Thomas Merton: la geografía del alma, para alguien aficionado a los escritos y diarios del monje trapense, no ha supuesto ningún descubrimiento más allá de lo que ya conocía, pero lo he disfrutado por la calidad y acierto a la hora de resumir su vida, espiritualidad y pensamiento. No es fácil hacer algo así de manera tan satisfactoria.

Dice el poeta capuchino, Víctor Herrero de Miguel, que es a través de lo visible, si es que nos abrimos a la posibilidad, que podemos ver lo invisible. En estos tiempos donde todo está tan expuesto, con un uso pornográfico de la vida, sin espacio para el misterio, la sombra, el silencio o la quietud, reconocer que hay parte de la vida que es invisible y que en la contemplación puede ser vislumbrada, es algo que me maravilla y emociona. Merton fue el cartógrafo de lo invisible. Alguien que bailó entre los muros de la abadía y los paisajes inmensos del alma humana. Personas como Merton son necesarios para sobrevivir hoy en día. Son los Merton, Newman, Bach, Tolkien, Solnit, Chesterton, Ginzburg, Kallifatides, o von Bingen, por poner un ejemplo, quienes me ayudan a reencontrar el norte para retomar el buen rumbo. Son ellos y ellas quienes me ayudan a mirar más allá de los límites dogmáticos que tranquilizan falsamente. Son quienes me ofrecen elementos para pensar, reflexionar y meditar, y quienes me impulsan a la acción necesaria para llevar a la práctica algo que no puede quedarse solo en la reflexión escrita.
Este blog, que es una suerte de bitácora de estas reflexiones y pensamientos, anotados en el día a día -aunque no de forma diaria-, pretende, a través de las diferentes entradas, dar pie para adentrarme en las suficientes grietas que se vayan abriendo en mí para encontrar lo auténtico detrás del ego. Un blog que llega después de otros tantos y que recopilará algunas de aquellas entradas, de ahí algunos espacios en el tiempo entre algunas entradas. Un blog que, como ya he mencionado, se nutre de lecturas, escuchas y músicas, más allá de las prisas, titulares, consumos y pornografías varias que nos aprisionan en estos tiempos.
Sea pues este el intento pobre de cartografiar mi propia alma.



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