Las últimas investigaciones certifican algo que más o menos sabíamos o intuíamos: los gestos físicos no solo son el reflejo de tu estado interior si no que la relación, en gran medida, puede ser al revés.
Una persona que baje los hombros e incline la cabeza hacia abajo, irremediablemente se sentirá con el ánimo más bajo en cuestión de minutos. De ahí la expresión «estar cabizbajo». En cambio, si esa persona endereza la espalda y levanta la cabeza, su estado de ánimo mejorará en poco tiempo también.
Por eso la sonrisa es tan importante para equilibrar nuestro interior. La sonrisa no solo es el reflejo de nuestra paz y felicidad interna, si no que si nos acostumbramos a sonreír en el día a día, sin un aparente motivo, esto mejorará considerablemente nuestra vida, interna y externamente, y la de los demás.
Así que, ¡sonriamos!




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